Paseando por el Shannon River

Me acuerdo del brazo de Wendolin, paseando a orillas del Shannon River. Apenas un roce, mi mano en la suya, la ciudad amanecida y nosotros deseando que en la siguiente curva la carretera no tuviera fin.

Wendolin, Paloma, Silvia, Andrea, Margarita, Milagros, Rebeca…cómo me hubiera gustado que la lista de mis amantes nunca terminara, hasta volver a encontrarme con ella. El calor de mí mano junto a todas ellas, era el calor de una sola mano la que lo sostenía. ¿Por qué alguien ha de ponerles fin? Por qué tú y yo se convierte en un nosotros para siempre. Mi hombre, mi mujer, mi, mi, mi… ¿No hay otras notas que tocar en la partitura de la vida?

Dicen que la fidelidad es el máximo exponente del amor y de la pareja. Ser esclavos de un abrazo. Por un beso, toda una vida, sin más vida. Una unión eterna que vamos salpicando de pequeños momentos felices para rellenarla sin otro impulso que la inercia. Fotos fijas que se amontonan en una caja de zapatos o se guardan en el disco duro de la memoria. Y a tu lado, la misma persona. Año tras año, verruga a verruga.

Es lo que tiene La Navidad, todos te felicitan y tú haces examen de conciencia. Por eso la imagen de Wendolin volvió a mí memoria, y quizás también, empujada por el recuerdo de una vieja canción, el quejido de una hoja recién pisada y el calor de un guante en mi mano amoratada. Me pregunto ¿qué fue de ella? En realidad, lo que me preguntaba es qué hubiera sido de mí con ella. De qué color serían los ojos de mí hija con ella, cuántas pecas le quedarán en la mejilla, y por qué tuve que coger un avión para jamás volver a verla. Con cuántas Wendolin he querido volver a encontrarme para perseguir a la misma persona.

¿De verdad el fin de una relación es el principio de otra, o la continuación de la misma carretera? Tan seguro estoy de eso, que firmemente creo que todas las relaciones son trocitos de una misma persona. Me doy una vuelta por el espejo, y no me veo ¿Acaso soy yo, siempre la misma persona? Cómo me gustaría tener varias vidas, darle la vuelta al reloj y cambiarle la fecha al calendario. Me gustaría estar en el Shannon River, me gustaría completar contigo, Wendolin, mi álbum de fotografías.

-Sergio, estás ahí?

-Sí, Emily, estoy aquí.

-Wendy ha pedido una casita de muñecas para Reyes, y le he encargado a la abuela Susan que nos envíe su colección de muebles desde Athlone.

-A nuestra hija le encantará.

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